Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

De sucesos. Y de cómo ser feliz.

3 comentarios

La vida cotidiana, los eventos que esperamos todo el año, las fiestas y los festejos ¡por fin!

-redobles-

vienen con pausa.

La modernidad se nota a decímetros, qué digo, a cien pasos de distancia. Han quedado atrás las épocas donde los sucesos migraban del calendario a la puerta, tocaban a la puerta y pasaban, con permisito, ya llegamos, tenemos cita. Entregas de la cigüeña y de herencias -con sus similitudes-, bautizos, quinceañeras, pascuas, graduaciones, bodas, jubilaciones. Escurrían de la planeación al hecho. Una vez que los sucesos ocurrían, sus engranes tarareaban. Transcurrían. Corrían por la pradera de los vínculos, con el viento acariciando las etapas, como trigales.

A menos que se diera un caso de irreverencia dado que, entre los sucesos, también hay colados. Se saltaban las bardas y se anunciaban chiflando, los muy juligans. Ya llegó por quien lloraban, hijines: el choque, la multa, el cargo a la tarjeta de crédito, la carta de despido. Simon, cual débora. La influenza, la operación y no le saques al balcón que hay chiflón. Las rupturas, la depresión y ‘ai nos vidrios en el espejo. Dejaban su tiradero de paradigmas, vidrios y corazones rotos; pestilencia a facturas, de todo tipo. Provocaban revoluciones y ni el ejército podía con ellos: eran demasiado veloces. Pero dejaban flores en los misiles, para despistar.

Con la pausa, llegó el futuro.  Es lo mejor que ha pasado en siglos. Ni más ni menos: nos ha traído la oportunidad de vivir plenamente. (Sollozo. Me quedo. Sin palabras. Para describir. La emoción que me provoca. Hallar la pausa en todas partes, permeando cada entrega de un anillo de compromiso, cada test de embarazo, cada alumbramiento. Cada lunes, cada viernes, cadáver, cada plato que recién trajo el mesero. Cada tarde en el parque, cada concierto. Cada no sé qué haré de comer, cada fuimos a una boda, cada esto dijo/hizo/dibujó mi hij@, cada estoy en una sala de espera.) Cada pausa es una actualización de estado en Facebook. Un tuit. Una foto en Instagram. Un video en vine. Y sus correspondientes likes, favs, retuits y respuestas a cada una de esas interacciones, claro, porque el apoyo del mundo virtual es condición indispensable para vivir al máximo. Obvio.

Hablando de modernidad, hay que ser honestos: el progreso todavía no es universal. Hay personas más evolucionadas que, al pausar, han podido documentar los últimos 5 años de su vida conectándose, en red genuina, con cientos de personas que, a su vez, están pausando su vida cotidiana o los eventos que han esperado todo el año o las fiestas o los festejos para interactuar, aprobarse mutuamente, jajajajearse, y experimentar una sensación de bienestar al saber, de primera mano, qué piensa el mundo de ellos y ellas, pausadores. Estos seres evolucionados han desterrado volúmenes enteros de historia de la filosofía y han descubierto cuál es la fórmula para ser feliz y que se note:

*redobles*

→ Reciba el suceso (no importa si es de calendario o anárquico), elimine de él cualquier elemento privado o de aprendizaje, haga una pausa y convierta al suceso en un hecho público. Si puede, involucre generaciones diversas y personas de otros países. Ilustre con autorretratos y fotografías con filtro, narre con la mayor subjetividad posible. Es su vida. Si no la muestra al mundo, con todo detalle, no está ocurriendo. Transforme su presente en una secuencia de suceso-pausa-red social-suceso-pausa-red social. Repita al infinito. Incremente la cuota a partir del 12 de diciembre y hasta el 6 de enero.

Yo no pertenezco a esos seres evolucionados. Muy al contrario: me ausentaré de este blog y Twitter durante la temporada navideña. Ustedes disculpen que, retrógrada y a la antigüita, les desee una navidad feliz, de esa felicidad íntima que está  llena de bendiciones que fluyen sin pausas ni tregua y que se vive en silencio. Por red, les dejo un abrazo, solo entre ustedes y yo, coincidiendo.

Gracias por leer. ¡Hasta el 2014!

 

 

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

3 pensamientos en “De sucesos. Y de cómo ser feliz.

  1. Felices fiestas y que con ellas vengan muchas letras que sabras sortear con la agilidad de la experiencia! 🙂

  2. ¡Hola Miranda! Leyendo nuevamente éstas ideas pero en enero de 2015 y extrañando a la @locadelamaceta que tantos recuerdos nos trajo. Esperamos pronto volverte a encontrar. Un afectuoso saludo y lo mejor para el año que comienza.

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