Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

De mujeres casadas.

1 comentario

Las mujeres casadas solo tuvimos un novio, una virginidad y un destino. Por eso las mujeres casadas usamos la coladera para preparar aguas frescas y una versión estándar de quiénes somos. Y entonces las mujeres casadas barremos nuestra casa igual que barremos ciertas playlists o películas: para no enfermarnos o para cuando vengan las visitas, o ambos. Por lo tanto las mujeres casadas cumplimos 2, 17, 33 o 45 años de vida. Muy pocas, llegan a los 60. No es de sorprender que las mujeres casadas amemos el amor, las flores, los boleros, los días de San Valentín. ¡Somos tan jóvenes y tan de nuestro marido! Oye, y tan señoras.

Las mujeres casadas tendemos la ropa y actualizamos nuestro estado sabiendo que seremos vistas por los vecinos. De ahí que las mujeres casadas cuidemos el pudor en prenda y a quién favoriteamos. Cabe mencionar que las mujeres casadas vertimos el silencio en la composta y si nuestros sueños causan incomodidad ajena, personalmente los depositamos en el bote del reciclaje porque las mujeres casadas hemos de ganarnos nuestro sustento, es decir: nuestro lugar, es decir: nuestra paz.  Luego, las mujeres casadas descubrimos que la paz se forja siendo pasivo-agresivas. Añado que las mujeres casadas permitimos que nos llamen viejas, zorras, ridículas, pintarrajeadas, demandantes, mira cómo te pones y, volteando la tortilla, usamos palabras similares para nombrar a quien nos vulnera. No obstante, las mujeres casadas celebramos que nuestras hijas quieran ser esposas y les confiamos la clave de la felicidad: ser marrullera y aprenderse de memoria los dos párrafos anteriores.

La otra felicidad es que las mujeres casadas primero estemos casadas con nosotras mismas. Cuando somos mujeres, nada más, y usamos la memoria para recordar quiénes somos. Nuestro cuerpo es de colores y no de estado civil, llevamos el cabello suelto adornado con lo vivido. Compartimos el qué hacer de la casa con nuestras parejas. Creemos en la solidaridad, en la intimidad y ser honestas, eso mismo pedimos. Tejemos el tapiz de nuestros vínculos y nos arropamos con él.  Sabemos que nuestra salud y nuestros sueños son una misma célula. Respetamos a otras mujeres, a nuestr@s compañer@s y el camino emocional que eligen nuestras hijas e hijos. Vamos escribiendo nuestra historia sin libros de texto. Damos gracias a las generaciones pasadas por esa idea de mujer casada que promueve y recibe la violencia.

No olvidamos a las víctimas. Y justo por ellas, vamos orgullosas, tuiteando, cantando, bailando, escribiendo y tomándonos un café con quien nos dé la gana.

Me acepto por esposa, todos los días.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

Un pensamiento en “De mujeres casadas.

  1. Gracias por tus palabras que me llenan el dìa de optimismo y de flores el alma

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