Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Miranda entrevista a Verónica Escámez.

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Vero 1_Fotor
Ella es un torbellino de ideas que le revolotean como mariposas-relámpago. Sabe cómo trazar cada emoción humana, qué música se adivina entre líneas; detectar talentos y crear las oportunidades para desarrollarlos. Está en todo, a todas horas, generosa y de corazón. No deja de cultivarse, de preguntarse, de viajar y de cuidarse las manos. Tiene la vida creativa más intensa que he conocido jamás. Es mexicana, profesionista, madre y abuela. Soy su aprendiz, somos amigas.

Fundó Círculo Cultural en mayo de 2009, junto con Victor Luna. Querían ofrecer un espacio de entretenimiento y cultura para niños, jóvenes y familias del Área de la Bahía de San Francisco, a través de teatro, talleres y exposiciones en español. Cinco años después, los logros son elocuentes: doce obras de teatro, una estación de radio, un cortometraje, participaciones en televisión, eventos comunitarios y conciertos, una editorial, una casa de la cultura, y muchas, muchas personas beneficiadas porque han reído, aprendido y sentido que pertenecían. En la vida de cualquier migrante, esos tres verbos son un lujo.

Pues resulta que una tarde le dije que la entrevistaría para mi blog. Quise que la conversación tocara los tres temas que más le apasionan: el teatro, las organizaciones sin fines de lucro, y la genealogía. Aquí les comparto la entrevista:

Verónica, ¿de dónde viene tu interés por el teatro?

De toda la vida. Desde niña, jugaba con mis muñecas a hacer teatro pero déjame decirte que para mí, el teatro es algo que me conforma y no un juego. Lo llevo en la sangre, no soy la única en mi familia, varias personas entre mis parientes han hecho teatro, es algo que traemos muy dentro.

Desde la Escuela Normal de Maestros hice teatro aunque a mí no me gusta actuar sino dirigir, ver cómo cada persona tiene una capacidad distinta para cada papel. Ya en la UNAM, tuve muchos profesores pero el que más recuerdo fue Mariano Hernández. Me ayudó porque tenía una capacidad de hacer que el alumno pusiera los pies en la tierra y no soñara más de lo debido. Dentro de su majadería -era muy hostil al enseñar- no soltaba al alumno hasta que aprendiera, lo obligaba de todas maneras.

Círculo Cultural inició como un grupo de teatro. ¿Cómo se te ocurrió fundarlo?

Yo había dejado de trabajar como loca en un negocio que tenía, porque me había dado un infarto. Me invitaron a participar en “Los Monólogos de la Vagina” aquí en California y me di cuenta de que no había una oferta concreta de teatro en español, solo producciones aisladas y de vez en cuando. Claro, hacer teatro es un proceso largo, una empresa en sí misma porque hay que formar a los actores. Un día se me ocurrió mandar un correo a todos mis contactos que tuvieran interés en participar en un grupo de teatro. Llegaron cuatro  o cinco, casi todas excompañeras de los Monólogos y nos reunimos en mi casa, fueron unas cuantas sesiones porque los vecinos llamaron a la policía por el escándalo que hacíamos con los ejercicios. Tuvimos que buscar una alianza para que nos prestaran un teatro para ensayar y presentarnos.

La idea de fundar Círculo Cultural no se limitaba en un taller de teatro sino en crear una casa de la cultura, donde hubiera muchas expresiones artísticas.

 A lo largo de estos 5 años y con tantas producciones y eventos en los que han participado, ¿cuál ha sido tu mayor satisfacción?

Mi mayor satisfacción se llama Casa Círculo, que es donde estamos en este momento. Construirla desde cero donde había una bodega, diseñar sus salones, los espacios para la radio y las clases. Y también me da orgullo que a los ocho meses de haber iniciado el taller de teatro pudiéramos montar Don Juan Tenorio, aun cuando nos decían que era muy complicada de producir por los trajes y los sombreros, y de que no iba a gustar porque era en español nada más. Hemos tenido que enfrentarnos a dificultades por no tener todos los recursos que quisiéramos, pero la terquedad es más grande. Claro que se puede.

 Me impacta tu capacidad de encontrar la música exacta para cada emoción o texto. ¿Cómo surgió eso en ti?

Siempre he vivido con música. Mi abuela era concertista y se casó con mi abuelo que no compartía el mundo de cultura al que ella estaba acostumbrada. Entonces, para conservar ese mundo y para pagar los maestros particulares de sus hijas, mi abuela se puso a dar clases de piano y de solfeo. Todo el día había música en mi casa y yo aprendí a relacionar su estado de ánimo con la música que tocaba. Si estaba enojada, tocaba a Rachmaninoff. Si estaba tristona, Claro de Luna. Ese vínculo entre la música y las emociones es algo intuitivo y natural en mí. Y muy útil al hacer radio y teatro. También me encantan los efectos de sonido.

Tengo curiosidad porque alguna vez mencionaste al teatro como terapia. ¿A qué te referías?

En teatro tienes que aprender a controlar tus emociones porque eres otro personaje. Una vez que haces ese manejo en el escenario, lo puedes hacer en tu propia vida. Todos tenemos emociones que nos han marcado desde niños. El teatro te permite ver cosas en ti que no sabías que tenías. Y de ahí, el aprendizaje es enorme.

Los voluntarios son el alma de las organizaciones sin fines de lucro, como Círculo Cultural y otras más.  ¿Qué piensas?

¡Por supuesto! Un voluntario puede hacer una diferencia enorme en un proyecto y en su entorno. La gente comprometida que comparte su capacidad, por gusto, es justo lo que hace falta. Y es un círculo positivo porque una persona, mientras más expuesta está al arte y a la cultura, es mucho mejor persona.

Hace mucha falta gente que no espere instrucciones. Que sienta el arte como parte esencial de su vida, que no pueda vivir sin música, sin teatro, sin libros, sin contenidos de calidad. En Círculo Cultural necesitamos personas que quieran conservar sus raíces, comenzando por el idioma español, a pesar de que hablen inglés.  La idea es que no pierdan lo que traen sino que lo desarrollen. Los migrantes estamos muy ávidos de un sentido de pertenencia y de saber quiénes somos, qué se perdió y qué no. También necesitamos personas que quieran hacer donaciones o patrocinar a un niño(a).  No importa la cantidad, todo nos sirve.

 Si alguien quisiera adentrarse en la genealogía de su familia, ¿por dónde recomiendas que empiece?

Por sí mismo. La genealogía es responder a la pregunta ¿de dónde vengo? que va unida a ¿quién soy? Cualquier cambio en las generaciones tiene que tener claras esas respuestas. Para que puedas ser alguien o algo más, mejorar, debes de conocer primero quién eres y de dónde vienes.

Se cree que la genealogía es una afición de gente vieja, que no le interesa a los jóvenes. Y los jóvenes pierden tiempo valioso porque hay gente grande en su familia a la que podrían estar entrevistando. Cualquier dato, cualquier relato es útil.

Yo sugeriría que abran la pregunta de quiénes eran sus padres y abuelos y, sobre todo, cómo eran de carácter o de personalidad. Esa búsqueda lleva a otras búsquedas. Yo me he encontrado con tantos hechos e historias sorpresivas, que me han rebasado.

Cierra los ojos y dime lo primero que te venga a la mente de:

TABLAS- vida                   TELÓN- magia                                     PÚBLICO- energía

CALCETINES- pies           APLAUSO- recompensa                  CÍRCULO CULTURAL- todo

MÉXICO- base                  ESPAÑA – raíz                                      JOAQUIÍN SABINA- ¡mi amor!, jajaja, no. Reflexión.

MÁQUINA DE COSER -parte de la magia                                 GATO – Vida. Como de libro.

Por último, ¿a qué edad recomiendas que los niños comiencen un taller de teatro?

Los niños son actores natos. Desde chiquitos juegan a ser otra persona: bomberos, doctores, mamás, papás, secretarias. Imitan y observan. El teatro les añade esa conciencia de lo que son, lo que no son y lo que pueden ser. A los 5 o 6 años es una buena edad. Aunque no importa la edad. Todas, en algún momento de su vida, pueden y deben hacer teatro. Para hacer teatro, hay que hacerse mago primero.

Gracias, gracias a Verónica Escámez por este ratito de entrevista en medio del ajetreo de un martes en Casa Círculo. Y sobre todo, por sus ganas de vivir para ella y para su comunidad, creando. Ella es la Maga Mayor.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

2 pensamientos en “Miranda entrevista a Verónica Escámez.

  1. Siento que hubiese escuchado en vivo las voces de esta entrevista con todos sus timbres y sus colores al máximo mientras leí. Todo ha sido esplendorosamente nuevo y sensacionalmente propio al mismo tiempo, gracias por compartirlo…

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