Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Miranda entrevista a Jimena Eme Vázquez

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Quedamos de vernos en un café de Coyoacán. Nos reconoceríamos porque ella traería algunas mechas anaranjadas y yo sería la que, segurito, iba a abrazarla en el saludo. Y sí, tal cual sucedió. Nos pedimos qué tomar e inicié la entrevista. 

Jimena, ahora que recién ganaste el premio [de Dramaturgia Joven Vicente Leñero] y te veo a tus 24 años, tengo la sospecha de que tu mundo interior ha de ser una cosa tremenda. De niña, ¿eras una bala? 

Sí y no. Yo sacaba 10 en todo, pero 8 en conducta, ese era mi sello. Fui muy deportista, sí llegué a escribir algunas cosas pero fui mucho más de moverme que de estar leyendo. Si me preguntas por mi mundo interior, yo me interpreto desde los ojos de dramaturga: me siento bastante simple en la vida. Pero sí, seguramente tengo más mundo interior de lo que creo, revoluciono lo que traigo dentro y lo uso. Como «Antes», que lo basé en mí,  pero no exactamente como yo porque era muy aburrido. Y con esa obra gané el premio Vicente Leñero.

¿Cómo te nutres para mantener tu creatividad?

Leo novelas, básicamente; leo poco teatro. Me hace falta ver más series, para ver más estructura. Me fijo mucho en mi propia vida, creo que alguien me está escribiendo. Me gusta que me cuenten historias, ver a la gente, moverse en sus tránsitos a largo plazo, siempre agarro mucho de mis amigos,  (espero que no se enojen). Cuando estoy escribiendo una obra leo sobre el tema, escucho canciones, veo mucho material relacionado con lo que hay.

En una sociedad que consumo de lo inmediato como valor, ¿qué le pasa al teatro?  

El teatro aunque parece que es tardado en su proceso, tiene sus ventajas comparado con la producción de cine, por ejemplo.  Puedes hacer obras más vigentes y muy rápido.  El micro-teatro, este formato que se está haciendo en varias partes del mundo,  ha sido un éxito porque dura 15 minutos, son para un máximo de 15 espectadores, y tiene su público cautivo, el atractivo es que dura poquito. Es un indicador de que el teatro ha tenido que hacer sus concesiones. Yo he convencido a varios espectadores potenciales de que pasen y vean la obra porque dura media hora. Ese es el argumento para que se queden, porque las obras musicales o comerciales duran dos horas, o las del Centro Cultural del Bosque duran una hora. Tampoco es que en el teatro estemos castigados: las obras de niños se llenan siempre, con familias enteras.

Cada obra tiene su propio pulso, ritmo, caprichos, sorpresas. ¿Cuál es el reto en « Mitad tú, mitad yo»?

Tiene un nivel de dificultad interesante para la actriz. Además, esta es una etapa de calentamiento, antes de llevarla y pedir otros espacios -porque estamos en un jardín ocupado-, queríamos que la actriz se sintiera cómoda primero. Para mí, lo más importante de esta obra es que yo la dirigí. «Polvo» era un colectivo, «Cafeína» no la dirigí yo. Es la primera vez que me siento sola con la actriz a ver cómo vamos a contar esta historia, que se cocinó a fuego muy lento. De hecho, era parte de parte de una historia que escribí como a mis 19 años, y  después lo hice obra de teatro; tuve que inventarle muchas cosas para que fuera escénicamente interesante, cosa que el cuento no tenía, y después lo dejamos descansar un año hasta que lo empecé a montar con esta actriz que se llama Valeria Betancourt. Ella me dijo que quería hacer algo con mi cuento, entonces de ahí me surgió la pregunta de cómo se verían esas siamesas. Y lo pensé tanto, que lo tuve que dirigir yo porque era absurdo pedirle a alguien que lo dirigiera cuando ya tenía tantos aspectos dándome vueltas en la cabeza.

¿Y el elemento clave en la producción?

Todo lo fuimos armando tan poco a poco que no me di cuenta. El vestuario fue lo que mas reto implicó, yo lo cosí con mis manos. Compré una falda, un vestido, un suéter un chaleco, me tardé como dos horas buscando la ropa hasta que lo armé. Nos preocupaba, no sabíamos cómo era, llegamos a un buen puerto. Todo eso lo hice con Valeria. Para mí, ella era la que tenía que estar en la obra, es como un alma vieja. Tiene expresiones muy diferentes, filosofía, un ritmo de vida que entra muy bien en la obra que, justamente, tiene un ritmo muy extraño. Valeria termina siendo muy tétrica y la gente a veces duda en acercársele porque le da miedo. Aunque es muy bonita, causa incomodidad. Logra esa ilusión del hoyo negro en la conciencia del público; durante 30 minutos la agarra y no la suelta.

¿En dónde nos va a doler «En mitad tú, mitad yo»?

Hay quienes salen pensando en su otro yo, o en sus hermanos o hermanas, hay quienes dicen «qué mala onda que le pasó eso». Son las tres reacciones que tengo identificadas en el público. Sí se tardan un poco en sacudirse la obra; incluso, en las funciones, la gente no suele aplaudir al final inmediatamente. Me ha tocado verlo con todo tipo de espectadores desde alumnos de prepa hasta con colegas míos, a plena luz del día. Y me han dicho «pérame tantito», para asimilarla.

¿Qué sigue en tus planes?

Mover esta obra, y «Vértigo», es una obra por encargo feliz, creativo y bonito. Me la encargó Karla Sánchez, de la compañía Teatro sin Paredes, el colectivo con que hicimos «Polvo». Ya escribí algunas cosas, justo quiere algo muy diferente de lo que hago. me ha costado encontrar la estructura, pero justamente por eso estoy motivada.

Luego nos seguimos conversando sobre hermanas que se llevan de maravilla, amigas, los círculos de la arrogancia del mundo de la literatura y de qué hacemos con la erudición. Apunté todas las indicaciones para ir mañana a la penúltima función de «Mitad tú, mitad yo» en el Bazar Región Mexicana, en San Angel. Y claro que le di otro abrazo en gratitud por su tiempo y por platicarme un poco más de su obra, para venirla a registrar a la bitácora antes de irla a ver.  

Sonreí varias veces: sí es una bala, de las bonitas, de las que llevan significados y los hacen estallar en la capacidad de reflexionar.  JImena Eme Vázquez nació para contar historias y, además, es una joven agradabilísima, honesta, apasionada de su propuesta. Me queda muy claro por qué ha ganado ese y otros tantos premios, narrativa y cuento, además. Y los seguirá ganando.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

Un pensamiento en “Miranda entrevista a Jimena Eme Vázquez

  1. Ok, buscaré la forma de ver la obra. Gracias por la recomendación.

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