Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Sin nada

4 comentarios

—¿Qué tienes?

—Nada.

A diario le planteaba la misma pregunta, recibía idéntica respuesta; pero el deterioro de la camelia era evidente. Las manchas en el tronco, las hojas color estiércol, el tirol en las orillas, los botones abortados. Casi todas sus ramas estaban enfermas y tuve que podarlas.

Mientras cortaba con las tijeras filosísimas, me aventuré a explicarle que quizás la atacó una plaga o un parásito o una tristeza mal acomodada; es un fenómeno tan agresivo como natural: vulnera al árbol, lo jode, lo muerde hasta arrancarle la fuerza, toda. Le hablé desde mi experiencia. Claro que tenía nada, la camelia, desde lo hondo de su pérdida.

De ella que se elevaba hasta mi tejado, apenas quedó un árbol de ciento veinte centímetros. Esta no es tu estatura definitiva; los cortes no disminuyen el crecimiento, lo incentivan. Las plantas, como las personas, jamás crecen tanto como cuando las podan, ya sea por compasión o por despojo. Y le mostré la herida aparente que dejara mi tijera en su ser, sus muñones, mis muñones a causa de los acontecimientos recientes, y el verso verde que saben los poetas y los jardineros: la vida se abre paso entre lo cercenado. Todas las veces. 

Nos vemos en primavera, camelia.

 

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

4 pensamientos en “Sin nada

  1. Ese “Todas las veces” es lo que me hace creer y saber que todo va a estar bien, independientemente de cuando. Todas las veces =)

    Estas heridas no van a estar siempre.

    Abrazo Miranda =)

  2. Cierto, podar incentiva el crecimiento de ambos: plantas y personas.
    Pero es necesario tener cuidado: despedazar puede ser una poda excesiva, por más bien intencionada que sea. Los seres vivos pueden fortalecerse con una poda o morir despedazados. A veces es necesario algo más aparte de la poda: abono, riego, luz en el caso de las plantas. Platicar, crear, terapia, huir en el caso de las personas.
    Yo también hablo desde mi experiencia.

  3. Tocaste una tristeza mal acomodada que se encontraba adormilada. Lloro por ti, por la camelia y sobretodo, supongo, por mi. Gracias, amiga, tus palabras tienen poderes sanadores; cada vez más. Te quiero desde lejos también.

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