Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Adiós, y dictado propio

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Uno intuye algunas despedidas como si, de pronto, le pusieran en frente un catalejo y pudiera gritar al fin: «¡Tierra a la vista!». Entonces uno se vuelve isla, tempranamente. Amanece, y sabe. Anochece, y oculta lo que se va viendo a todas luces. Y todas las gaviotas son golondrinas y todas cantan adiós.

Uno es quien es y aquello de lo que se despide por repetición. O por costumbre, porque se acabó el papel (moneda) o las respuestas son nómadas, porque hace frío en alguna parte del cuarto, o hay demasiado en prenda, que estorba; los habitantes de la isla desertan.

Uno se desconoce y se va redescubriendo, negocia con los pies y con los nuncas. A todosuno les llega el día. —Hay algo en las tres de la tarde que invita a compartir la noticia—. Y uno retoma su naturaleza salvaje. De barro, de dictado propio. De mar con isla que evoluciona, de volcán de arrebatos en océanos de enero.

No soy la excepción. Me despido, faldas. Opto, en modo permanente, por sólo usar pantalones.

 

 

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

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