Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Oriunda

1 comentario

Busco en mí con un gesto bastante similar a buscarme las llaves en los pantalones, con ese susto idéntico a que no esté y me quede fuera, con esa fatalidad de qué voy a hacer si lo perdí. La diferencia es que siempre encuentro las llaves, aunque sea en la bolsa de mano y varios días después. En cambio, eso que busco en mí me dejó fuera desde hace años y sólo ahora me doy cuenta que ya no cargo la esperanza de que me deje pasar de nuevo ni la nostalgia por los tiempos que pasamos juntos. Hablo de mi país. Nada queda de aquel lugar que conocí y amé. No existe por fuera, quiero decir. Y ese hecho me ha desollado las ganas de volver alguna vez. Yo también le cerré la puerta. Qué bueno que no cargo manera de abrirla.

Busco en mí con un gesto bastante similar a quitarme el frío, con esa diligencia frotadora que tiene paciencia y buena mano, con esos apretoncitos de aquí estoy y no necesito hacer más que estar. La similitud es que siempre encuentro motivos de calidez, aunque sea con otro sol que es el mismo sol. Nada ha cambiado eso que busco en mí está intacto desde hace años y sólo ahora me doy cuenta de que no se destiñeron los colores, no se encogieron los parques ni las casas, nadie de mudó de código postal. Hablo de mi país. Todo queda de aquel lugar que conocí y amé. Existe conmigo, por dentro, quiero decir. Y me devuelve las ganas de volver alguna vez. Abro las ventanas a cada recuerdo, cuando me visitan. Qué bueno que aflojan todas las cerraduras.

Soy migrante. Y oriunda de Buscar.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

Un pensamiento en “Oriunda

  1. Esta reflexión de no-tengo-ganas-de-volver-nuncajamás-pero-el-lugar-que-conocí-y-amé-existe-conmigo-y-me-devuelve-las-ganas-de-volver-alguna-vez creo que refleja más de un conflicto interno dentro de todos nosotros. Ese sí pero no pero sí subyacente a la mayoría de nuestras decisiones: ¿una relación? ¿y si termino de estudiar? ¿le marco? ¿y si me dice que no? ¿y si ni me contesta? ¿intento otra vez eso que me gustaba? Y no es que no tengamos un sinnúmero de maneras de cerrarnos la puerta: total, no tengo tiempo / ya se me olvidó / nunca practiqué lo suficiente / si ni me querían / seguro está ocupada(o).

    ¿Y si mejor ni lo intentamos? De todas formas así estamos bien, ¿no?

    ¡No!

    Todos debemos abrir también las ventanas a cada recuerdo, respirar profundo, profundísimo ese olor a “¿Y si…?”, y regresar.

    ¿Tienes algo mejor que hacer con tu vida que intentar ser feliz? Yo tampoco.

    (Gracias por hacerme pensar, que yo también soy oriundo de Buscar. Qué raro que nunca nos hayamos encontrado ahí)

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