Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

El encanto de las ruinas

3 comentarios

¿Y esto?

El hueco en la barda de madera, el acantilado en la orilla del plato, la mesa de cortar y coser ahora cubierta por trebejos, la puerta de vaivén que protesta por la ambivalencia, el tizne alrededor de los focos de la taquería, los lápices mordidos y con la goma que duda, las flores de seda en una tumba cubierta de yerba, la caminadora habilitada como perchero, el óxido en el lavabo, el espacio en el librero de un libro que prestamos, el auto que rebuzna y se echa. Los amores disueltos en ego, los trabajos descafeinados, los perejiles ahogados de tanto secarse.

Son ruinas.

No huyo de ellas como antes cuando pasaba rapidito a su lado callándome los ojos. ¡Qué miedo me daba el deterioro! Luego leí*  y consideré su mensaje. (Es un trabajo inacabado, una ruina futura de mi propio pensamiento. Pero no importa porque las ruinas tienen tiempo. El mismo que pierdo cuando busco lo duradero, algo a prueba de cambio):

Hay que permitirse pasear entre ruinas, doliéndose, hablándole a las piedras y a las piezas que no embonan, andando sobre los pasos de quien estuvo antes que nosotros, averiguando de qué va aquel botón en esta relación o artefacto o historia y saber que un «No Funciona» es una respuesta acertada suficiente.

¡Qué alivio me da aceptar el deterioro y el abandono! Me da permiso de rehusarme a arrastrar esa mesa de madera hinchada que está en mi jardín desde hace tres inquilinos, y dejar que estorbe. La vida mancha, descarapela, corroe, funde fusibles y yo con ella y ella en mí y en los objetos y vínculos. Se rasga el tapiz en las casas y en las ganas.  Junto a «sí» está el «ya no».

Mientras más ruinas veo, menos importancia me doy.  Veo más fantasmas y a través de ellos.  —Vuelan junto con los cuervos rumbo a otras ruinas, en gira artística—.  Y mientras menos importancia me doy, más nuevo es el mundo de los significados.

Ruinas, medicina para el alma.

* Moore, Thomas. El Re-Encantamiento de la Vida Cotidiana.

 

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

3 pensamientos en “El encanto de las ruinas

  1. Nunca he visto un hueco en el librero como una ruina. Más bien, como un pedacito de mí que está de gira, como tus cuervos. Y en esa gira tal vez le enseñen a alguien más tanto como a mí. O junten polvo y recuerdos por encimita, en alguna silla copeteada de suéteres. O vivan junto a los juguetes olvidados debajo de la cama. O sean esa cucharada copeteada de medicina para el alma, eso sí.

    Qué bonito escribe usted, señorita.

  2. Qué curioso, justo ayer les dije adiós a tres ruinas por las que cruzaba a menudo y me provocaban, como diciendo: “aquí estamos, inservibles para ti pero esperando llegar a algún destino”.

    Y sí, qué alivio dejarlas ir, ni sin antes haberles agradecido por lo que fueron en mi vida, en mi espacio, y -quedito, con los ojos medió cerrados como cuando una mano amenaza con caernos encima- disculpándome por no haber sido mejor durante el tiempo que ocupamos un lugar común en este hogar… Adiós bicicleta fija, adiós caminadora, adiós pelota medicinal (ni siquiatra sé si sería verdaderamente medicinal…)

    Te leo, me veo, me tranquilizo.

    Gracias Michelle!

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