Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Al rescate

9 comentarios

Es que estabas en el “C“, por eso los detalles varían en tu memoria. En el “B”, me consta, se originó la idea del acordeón impreso en papel revolución y que pegamos en el forro interior de las tablas trigonométricas. Impresora de punto, tamaño 6, en Word. Y como éramos bien hechecitas, a fuerza de amenazas de ceros, tan bien disimuladas. Un acordeón masivo, todas participamos. Una mayoría apabullante salvo, claro, las angelicales y las que lloraban con un 9.5; hay que reconocerles su aportación de no delatar.

El día del examen final nos revolvieron, como siempre. Mochilas al frente, un lápiz y goma, vista al pizarrón, manos en el pupitre y la invocación al Espíritu Santo, fuente de luz. Ilumínanos, dijiste. Y dije yo también. Habrían transcurrido unos quince o veinte minutos de labor en silencio y  de tacones de maestras entre las filas de las bancas. Seguro alguien del “A” y del tuyo se benefició con la iniciativa porque, cuando se activó, yo no sé cómo, un retén del qué vergüenza y nos ordenaron que dejáramos las tablas abiertas evidenciando el delito, hubo implicadas en los tres grupos. A las angelicales les brillaba el aura de santidad, el resto nos consolamos razonando que éramos demasiadas: no mandarían a segunda vuelta de geometría a 150 alumnas. Era mucho trabajo, todavía se llenaban las boletas de calificaciones a mano. Resultó que la administración se inspiró y adquirió una impresora. Y nos mandaron a segunda vuelta por decenas.

Eso fue en mayo. En la dirección nos traían en la mira desde el noviembre anterior. Y aunque el peso de los años, la mala postura y el exceso de busto produjo una joroba de búfalo en la directora, estiraba las cervicales para vigilarnos e infundirnos el miedo característico en las escuelas confesionales. Meses antes habíamos protagonizado una revuelta por un maestro. Sabes bien de quién hablo. ¿Cómo íbamos a dejarlo ir sin pelear?

«Los únicos dos requisitos de mi clase son: no tener hambre y recordar que, de entrada,  tienen 10 de calificación».  Antes de que pudiéramos asimilar su presentación inicial habló del cuerpo; no del humano, objetivado y estudiable, de los libros de Anatomía: del nuestro, el que podía decidir, y lo hizo con tal elocuencia que tuvo nuestra atención total desde el principio. Tuvo la gracia de ayudarnos a nombrar al «Aquellito» y que más que el sustantivo genérico de novio, era la vida buscaba una expresión a través de nuestras células y órganos y sistemas. Nadie nos habló del faje, sin hacerlo explícito, como él. Jamás tuvimos mejor capítulo de educación sexual que el suyo.  Adorábamos a ese médico de bigote de morsa que hablaba con la verdad.

No le creímos cuando nos dijo que había renunciado. Fuimos tras él en la tarima, por los pasillos y hasta el patio. Se nos fueron uniendo las compañeras conforme se expandía y se comprobaba el rumor. Quizás estabas del otro lado de las canchas o justo en el borlote cuando se nos salió un «Oh, Capitán. Mi Capitán» que imitamos sin conmover a nadie, comenzando por él. Ni volteó, siguió su camino hasta la recepción, creo que sonó la campana. Yo estaba en shock, como tantas de nosotras. Peor susto nos pegamos cuando llegó la sustituta. Pobre doctora, le hicimos la vida miserable. ¿Quién le manda decirnos que si no queríamos estar nos saliéramos? Fuimos unas veinte. Yo, de las primeras. Nos condujimos a la dirección y, envalentonadas, anunciamos que estábamos ejerciendo nuestro derecho a decidir. Tatanka ordenó el temido 7 en conducta y fuimos a dar de regreso al salón, amonestadas y deslucidas.

Como ves, nuestra generación fue pionera varias veces. Una de las más relevantes fue cuando el obispo fue de visita porque éramos la sede desde dónde daría su mensaje a la juventud. Debíamos considerarnos afortunadas y no sólo eso: comportarnos de acuerdo con la ocasión y mostrar alegría juvenil. Se formó una valla de alumnas y gladiolas, porras que tenían tono y métrica del sóngoro cosongo, Quevedo y San Angustín. (Las estás oyendo en tu mente, lo sé). El hombre pasó vestido de blanco, saludando con inclinaciones de cabeza y satisfecho del retrato de inocencia y vitalidad que representábamos. Según investigué, la porra al calor del entusiasmo mutó en un «Obiiispo» entonado exactamente como el «culeeero» en los estadios de futbol y luego en gritos agudos como si, en vez de autoridad eclesiástica, estuviera desfilando una estrella de rock. Una protagonista verificó el dato de que se armó el slam y empezaron los gladiolazos. «Ustedes pidieron alegría juvenil», argumentaron en defensa de la regañiza de regreso al salón. En penitencia, las pusieron a recoger todos los pétalos tirados y eso porque no había precedente para semejante desfiguro.

¿Cuál Alzheimer? Seguro no te acuerdas porque tu mente estaba en otros intereses y porque, conforme pasan los años, los recuerdos resultan menos nítidos. No hay que dejar que las memorias se agrieten, hemos de conservarlas frescas porque contienen pistas de cómo nos fuimos construyendo. Así que si se te olvidan detalles de la prepa, por los motivos que sean, tus amigas y yo te ayudaremos a reconstruirlos para que te sepan inolvidables.

Tal como fueron.

Para Carolina. Este regalo es de parte de Flor y mío.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

9 pensamientos en “Al rescate

  1. Qué buena historia. Historias. Regalo. No solo para Carolina, para todos.

    Seguro hubo más de una carcajada recordando todo esto.

  2. Jajajaja qué relato tan impecable! Volví a vivir esa revuelta que armamos afuera de la dirección de Sor Elba Leticia , exigiendo que regresara el profe de Anatomía y después la conglomeración de alumnas en la oficina de miss Rosi, nuestra titular de 5o. porque la miss nueva nos dijo que se saliera quien no estuviera de acuerdo con ella. Jajajaja , qué épocas aquellas! Sin duda, la más feliz de un ser humano! Sin preocupaciones , sin responsabilidades , solo ser feliz!
    Gracias Michelle!!!!!

    • Lorena, ¡qué gusto encontrarte por acá!
      ¡Qué épocas aquellas! Todas la hicimos posible con lo que cada quién aportaba. Por eso, entre todas, nos toca conservarla.
      ¡Te mando un abrazote!

  3. Qué joya!! Yo estaba en el A, así que no es Alzheimer que no recuerde el evento acordeón. De todo lo demás me acuerdo.Tatanka, el profe bigotón y la miss loca de anatomía, qué risa y qué buenas memorias. Les mando abrazo Michelle, Flor y Carola!

  4. Gracias por tan bellas palabras refrescantes! Has convertido vagos recuerdos en memorias nítidas con lujo de detalles! Como extraño mi prepa, mis amigas, tú y muchas más… Beso mi querida Mich!

    • Sabes que tienes un lugar especialísimo en mi corazón, Mónica. Y sí: fueron años que se extrañan. No te creas que me acuerdo de tanto, por eso cada pedacito hay que irlo reconstruyendo con mucho cuidado. ¡Qué maravilla poderlo compartir y que lo leas! Te mando besos.

  5. Wow trataba de recrear las imágenes en mi mente pero cuando dijiste bigote de morsa todos los recuerdos regresaron a mi, que lindo volver a vivirlos y recordarlas a todas ustedes definitivamente viví muy feliz mi época de estudiante en el IMA!!!!

    • Muy pocas personas saben que tú y yo nos conocíamos de antes y que comentamos, antes de entrar a secundaria, que los zapatos estaban horribles y el uniforme todo aguado. Y luego jugamos a la Barbies y oímos Hombres G. Así que es un gustísimo para mí leerte aquí.
      y acordarnos de aquellas épocas en el IMA. Gracias por darte una vuelta, Francel.

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