Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

De pasillo

3 comentarios

—¿Cómo estás?

— Fue un acierto inscribirme en el grupo de principiantes. Éramos unos doce adultos metiendo la panza, en mallas y zapatillas, cumpliendo algún tipo de promesa personal. El maestro, otrora sílfide, amo decir otrora, bebía café como sorbiendo verdades. Y empezamos.

La clase fue justo igual que la de nivel intermedio: los mismos ejercicios, el mambo de mi mover el bote, las secuencias recitadas, pero más lento y desglosado y la vibra era de una torpeza entusiasta que cae muy bien los domingos por la mañana, y en la vida. Salí feliz, Pavlova recomenzadora, El lunes me dolía hasta el pelo.

**

Me tomé unos días y agarramos camino a Portland, Oregon, con dos propósitos:

a) ir a una librería que se auto-promociona como una ciudad de libros. Cinco pisos, libros nuevos y usados, todos los temas. Hasta encontré una antología de Cuentos Mexicanos, la de Alfaguara, y me ganó la vehemencia en voz alta al abrir la página en «Diles que no me maten». Cargué a la bolsa hasta donde pudieron mi brazo y la tarjeta de débito. Y lo que no alcancé a comprar, —como si alguna vez alcanzaran las horas, las quincenas, los libreros, los títulos que conducen a otros títulos— se quedó pendiente para otro viaje, o para la serendipia.

b) Hace 63 años mis abuelos llegaron a esta ciudad después de haber recorrido 2146 km en coche. Él venía a hacer una residencia médica. Ella tenía 40 días de haber parido a su segundo hijo, y una niña de un año 5 meses (mi mamá). Cuando yo pasé la nube espantosa de la depresión post-parto y de una angustia que me duró muchos años, mi abuela me contó de su tiempo en este lugar: sola, huérfana, recién parida, inmigrante, sin ayuda, en un lugar donde llovía todo el día. Quise ir a esa ciudad a tomar la foto afuera del hospital, dos generaciones después, para mandársela a mi abuela y a decirle que su fortaleza no pasó desapercibida y su sufrimiento tampoco. Muchas de la victorias de las familias ocurren dentro de las casas, sin diplomas. Igual ocurre con las heridas, sin bálsamo en el botiquín. Hayan sido tristezas grandes o logros cotidianos: los veo. Y los nombro.

**

Este otoño estaré inmersa en actividades de mi trabajo relacionadas con  los glosarios de género y su impacto en el bienestar socio-emocional de los estudiantes, las medidas para detectar posibles víctimas de trata (lloro), la supervisión de la versión en español de los materiales de campaña para prevenir adicciones. A veces comunicar tiene que ver menos con el mensaje y más con dar elementos para dialogar y cuidar. Voy a andar atareadísima.

Y tú, ¿cómo estás?

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

3 pensamientos en “De pasillo

  1. Aquí, con un cúmulo de emociones, todas disparadas desde tus reflexiones. Lo cotidiano guarda tesoros inconmensurables…

    Que tus domingos de ballet sean cada vez más divertidos y ágiles, que tus viajes se multipliquen y siempre te encaminen a mayores paraísos, que el pilar de la historia familiar que te precede nos de fuerza y ejemplo a tus lectores, y que sigas tocando vidas a través de tu palabra y tus acciones.

    Como siempre, Michelle querida: Gracias! Gracias! Gracias!

  2. Bien, gracias. Estoy bien gracias a Dios. Y riéndome un poco de mí mismo… llevo rato suscribiéndome cada rato(repetición necesaria) a tu blog, es más estaba escribiéndote un tuit en el de “tuitear en un balcón que cruje” cuando de repente: “correo no deseado”, pensó mi mente… de suerte que me dí cuenta que lo pensaba así que tomé mi cel no tan inteligente, abrí la carpeta de Correo No Deseado (por eso no es tan inteligente, ¿cómo se le ocurre guardar un correo esperado ahí…?) y ahí estaba… aquí está… De paso en “Del Pasillo” te dejo mi respuesta a tu pregunta, mis saludos y el deseo que tengas una buena semana.
    ¡Saludos desde Tierras Regias…!!!

  3. Encantado de leer, de esa fantástica librería y aquella frase de “Diles que no me maten”, saber que la valentía de sus abuelos, dejó precedente importante.

    uhm, que como estoy me brinque ese paso.

    feliz por la vida que tengo y construimos con mi querida Verónica, triste por breves espacios ya que una compañera falleció este pasado 16 de agosto.

    Los tiempos de Dios son exactos.

    Best regards

    Latitude:
    19.677539499999998
    Longitude:
    -99.18006559999999

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