Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, llaves, y otras plantas de interior.

Cuarenta veintisiete de septiembres

2 comentarios

Naciste enfermo, sufrías, sufriste, pasaste más tiempo en el hospital que en la casa, moriste. Contigo bajo la tierra está el silencio hermético de nuestra mamá, que no volverá a tocar el tema; sobre la tumba, las flores que llevará nuestro papá para irte a ver en donde se despidió de ti, y desafiar al olvido. Cuando veo tu foto me quedan pocas palabras nítidas: bebé de tres meses en su ataúd, coartación de aorta, colchitas tejidas con estambre azul, Panteón Civil, 1978.

Tomo fuerza de la nena de año y medio que fui, la que absorbió el luto de su entorno porque, en su desarrollo, apenas iba a aprender a saberse distinta y decir «no»; la que se quedó huérfana de hermano inmediato y de papás como los conocía. Cuando pude nombrar quise poner todas las palabras junto al corazón: el mío, el tuyo, el que está en los objetos diarios y en las acciones más simples y en las más arriesgadas. Y las palabras nombran lo que duele y lo que alegra y lo que está en medio, como una neblina. De eso se tratan mi profesión y mi búsqueda personal. Tu muerte me marcó el camino. Hay regalos que sólo pueden ser abiertos al cerrar las lápidas.

Hace cuarenta veintisiete de septiembres de tu muerte. Hoy te recuerdo en especial y te digo descansa en paz, Mark. No viviste en vano; más que morir, te diste. Un día de la eternidad, crecidos, nos tomaremos una cerveza en el cielo. Quiero contarte de tu legado.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

2 pensamientos en “Cuarenta veintisiete de septiembres

  1. Un hermano, un legado, muchos frutos cosechados desde la fortaleza del amor, del darse a los demás y ayudarlos a ser mejores. Qué orgulloso debe de estar Mark! Su hermana es una guerrera.

    Hasta tu lugar en esta tierra, va un abrazo cariñoso que mantenga tu corazón calientito y acompañado, en esta fecha en especial, Michelle querida.

  2. Las mujeres que cuidan a los niños y cultivan un jardín son seres fecundos y logran la supervivencia de la especie toda. Las mujeres que sepultan a sus muertos y los recuerdan con cariño aseguran la inmortalidad de lo humano. Las personas que escriben sus historia y se tejen en ellas para regalar un cobijo a otros seres son como estrellas infinitas que acompañan sueños nuevos.

    Te felicito por tu escrito que llega y traspasa cualquier muro. Lo humano nos trasciende siempre y nos enseña lo necesario para resistir.

    Recibe un saludo fraterno desde México.

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