Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, y otras plantas de interior.

Letras para Tiempos de Encierro 1

Deja un comentario

O de Cómo Hice la Pregunta y Ustedes Sugirieron los Temas y Aquí Voy.

Cuéntanos, «A las casas les gusta que sus habitantes…»*

a) Mantengan la calma

Vista de cerca —y, por fortuna, no hay restricciones sanitarias— la calma es una herramienta que da calidad de vida. Pase lo que pase, estar en calma es como auto- enviarse la cuadrilla de ayuda. Ser raya fina de horizonte en aguas turbulentas.

Hasta dónde he aprendido, pero no me crean demasiado, la calma y las redes sociales y noticieros son incompatibles. La calma y la incertidumbre, sí. Siempre que hay una situación que me da ansiedad, paso lista y reviso si lo importante (ahí, juntito a lo sagrado de los altares personales y a los salvavidas de la adultez) está presente. Si está, calma.  Si no está, calma y un plan.

b) Miren el “Y”

Los planes dan sensación de control, de no estar a la intemperie. De ese modo la casa se renueva como casa. El reto es que el plan sea ordenado y dé estructura; por ejemplo, al estar encerrados: cambiarse la pijama, establecer metas para el día en cada ámbito personal (de ejercicio, de acomodar papeles pendientes, de algo creativo, de ver/escuchar, de adelantar) y, a la vez, deje espacio para que la vida ocurra.

Este encierro, igual que todos los cambios súbitos, trae una pérdida. Cada quién sabe cuál es. A veces, la casa es más casa y duele menos, inquieta menos, cuando nos abrimos al “Y” en vez del y/o: podemos haber perdido algo o alguien y estar un poco bien. Puede haber una pandemia allá afuera que no alcancemos a vislumbrar los efectos del colapso que tenga un propósito. Que no estemos aquí, encerrados en el encierro, estúpidamente.

c) Se sepan humanos

Y, por lo tanto, cortos de miras. Aún con la merma virulenta, hay 7.8 billones de versiones de hoy, de lo que está pasando. El hacinamiento, el tedio, la sensación de estar invadidos por familiares o desprotegidos por el gobierno, la preocupación de niños y niñas son experiencias reales. El encierro a salvo de otros es la catástrofe en el ingreso de unos; no perdamos de vista el sufrimiento que causa la desigualdad. ¿Cómo podemos imponer nuestra visión o perspectiva?

Éstos tiempos son un catálogo de reacciones. Un salón de clases de la naturaleza humana. Es una época interesantísima para quien quiera observar, esperando. Porque al final, creo, hemos construido el mundo con base en nuestra relación con el tiempo, huyendo del suplicio de esperar. Sí, ajá. Aquí vamos de nuevo. A esperar como en las guerras, los partos, los encuentros entre amantes, el primer diente, los estertores, la sopa que tira el hervor, el wifi reiniciándose, el cheque depositado. Esperar, sin «des». ¡Ay!

Pues bueno. Quedan muchos días juntos. Vamos a estar conversando alrededor del fuego, ¿verdad? Dejen sus comentarios. Hoy, esta conexión, es alimento.  Mantengamos este anaquel llenito.

 

*Esta es una frase que uso mucho en Twitter y que se ha vuelto rúbrica mía. Pero no es nada categórico. Una sospecha doméstica, nomás.

Autor: locadelamaceta

Blogger Libra en tecnicolor. Vive en California, escribe descalza, le rondan dos hijas y tiene un jardín.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s