Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, y otras plantas de interior.


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Salir del Invernadero

El Centro, experto en dictar cuál es el orden de todas las cosas, se encargó de hacerme saber, a lo largo de los años, que había algunas expectativas sobre mi modo de conducirme en la vida. La prioridad, dejó claro, es que no seas motivo de vergüenza. Después, que seas esposa hasta el último día de tu vida y madre que obedece al Centro: la que obedece, no se equivoca. Y la que no se equivoca, no avergüenza. Facilísimo. Mi profesión, como tal y de haberla, era lo de menos. Ah, y bajo ninguna circunstancia, alterar el para qué de los objetos; por ejemplo, sembrar una planta en una tetera. Y mucho menos si es de plata o heredada: se ha sabido de tías a favor de la anarquía que comenzaron así, con esos gestos domésticos.

—Oye, Centro, pero yo quiero escribir. Y no me siento segura ni feliz en este matrimonio. Y quiero criar hijas libres, mujeres en sí mismas. Y ¿ves esta ensaladera tan grande? Parece que pide tierra y raíces.

El Centro me preguntó qué parte de la prioridad no había quedado clara.

Entonces me enteré de una mujer que tenía tres apellidos, allá por mil novecientos cuarenta y tantos. Y que su futuro marido estaba desagusto con ese hecho porque cito: “ella parecía más que él”. Ella —que, sospecho, también sabía de El Centro—modificó su nombre para ser una buena esposa. Uno de sus apellidos era Miranda. Así que cuando decidí inventarme un pseudónimo y obedecer la prioridad, tomé aquel nombre cercenado. De apellido me puse Hooker, por un disco que tenía cerca de mi escritorio y luego, con el paso de los años y de desmenuzar el para qué y el cómo y el dónde y el dentro de las casas y su vida diaria, muté a hacia Locadelamaceta. El no equivocarme, a decir del Centro, me duró poco pues decidí terminar un vínculo eterno con quien nunca quiso estar casado conmigo y me adentré en la crianza respetuosa de las hijas y a descubrir mi faceta profesional. Hice todo mal. Pero, al menos, no usaba mi nombre y la prioridad estaba intacta.

He escrito esta página desde 2006 hasta hoy. He ofrendado mis significados a quienes me honran con el favor de su visita, he hecho amigas y amigos muy queridos a partir de mis letras y de su lectura, he hablado de mis duelos más hondos y del viaje de maternidad, he intentado hacer poesía y repasado la parte de atrás de la prosa, he publicado y podcasteado y mostrado la perseverancia de mi corazón creativo. Y, en aras de no ser identificada y de traer deshonra a El Centro, jamás he podido firmar un escrito con mi nombre. El pseudónimo, que me protegía de las equivocaciones y de ser excluida, me convirtió en una niña perpetua viviendo en el relato de alguien más. Un retoñito que, además de todos los mandatos, no debía crecer.

Miranda Locadelamaceta me salvó la vida. Parpadeó mensajes en clave cuando yo no podía nombrar lo que vivía. Me mostró lo intrincado del proceso creativo, el placer de empezar y terminar un proyecto, la importancia de conectar y coincidir a través de los medios electrónicos, la gratitud inmensa de conocer en persona y tomarme un café con quien me lee, entregar un libro en la mano o por correo. La amo y siempre estará en mí. Somos una y la misma. A la vez, no me corresponde estar librando las batallas con las estaturas ajenas. E incluso, no podría quedarme quieta: soy más que una mujer que escribe. Y, por esa complejidad, el único mandato que me rige ahora es ir a donde el alma me llame por mi nombre, el que me corresponde, por derecho, para nombrar mis obras, incondicionalmente, y no sólo por la medida de mis aciertos o de la pertenencia a mi sistema de origen y que también, por salud mental y progreso en mi evolución como adulto, es indispensable dejar atrás. Sé que ustedes podrán hacer ese cambio de hábito y seguiremos acompañándonos y creciendo juntos, juntas.

Plena,

Michelle Remond


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Aparta la Fecha

¡Hay libro nuevo! Y quiero presentártelo. ¿Vienes?

¿En dónde? Será un evento virtual privado y gratuito. Para solicitar tu acceso mándame un correo a mlocadelamaceta@gmail.com y te haré llegar el enlace.

¿En dónde estará a la venta el libro? La disponibilidad del comprar el libro físico en las librerías dependerá un poco de cuando las reabran. Sin embargo, a partir del 21 de junio podrás ordenar la versión impresa y electrónica en Amazon. También estará a la venta en Gandhi, El Sótano, EduCal, Porrúa, Fondo de Cultura Económica, iTunes y Google Play.

¿Y por qué no está a la venta en otros lugares? Porque este es un libro impreso y distribuido en forma independiente. Gracias por tu flexibilidad para adquirirlo en donde está a la venta y por apoyar modos alternativos de publicar.

¿De qué se trata? Es un libro que combina relatos breves y poesía. Este es el prólogo:

¿Habrá audiolibro? ¡Sí! Podrás encontrarlo en mi Jardín Sonoro después del 20 de junio. También tendrá una lista de reproducción en Spotify.

¿Cómo puedes recibir un libro con dedicatoria? Gracias a Don COVID ese proceso puede tardar bastantito. Pero, mientras tanto, te puedo mandar una dedicatoria de mi puño y letra para que la imprimas.

A las casas les gusta que sus habitantes asistan a presentaciones virtuales de libros escritos con el corazón. ¡Nos vemos allá!

 

*Diseño de Portada: Luisa Cuéllar.


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Puños en Alto por México

Ahora toca reconstruir y contar la historia, para que nunca se olvide. 44 creativos nos unimos con nuestro texto acerca del temblor y del corazón latiendo entre los escombros. ¿Quieres ayudar? Compra este libro, los ingresos generados por la venta serán destinados al apoyo de los sobrevivientes del sismo.

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Lista la segunda edición

UCM Twitter

¡Lectores!

Me es gratísimo compartirles la segunda edición de Usted & la Canción Mixteca: los textos recopilados de la versión inicial y algunos inéditos. Un relato sobre migrar y quedarse, de raíces y centros. 

La portada es de Juan Carlos Chávez (@Genrus) y publicado por mi consentidísima Innovación Editorial Lagares. Está a la venta en Gandhi, El Sótano, Porrúa, iTunes, Amazon y Educal. 

Gracias por su preferencia, por leer, por coincidir, por tantos años de vernos aquí. Los abrazo fuertemucho. Los llevo en mi corazón.

M.

 


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Vida, ocurriendo.

«Harta de la vida a medias», se leía en la primera entrada de mi blog: un plantilla en Blogger creada en una madrugada de 2006. Tenía rato con ese pendiente, la pregunta de cuándo iba a ocurrir algo que yo pudiera considerar como Vida, Ocurriendo y entonces sí: todos los significados, las ganas, la pasión y la creatividad que hervían por manifestarse, tendrían un sentido. Mientras tanto, sólo me ocurrían deudas de banco y morales, corazones rotos y luego pespuntados, pañales, mamilas, circulares de escuelas cuadrada, uniformitos. Quería desaparecer o la respuesta:  ¿dónde está la vida cuando sucede?

Yo escribía desde que aprendí a escribir, pero no lo hacía con frecuencia. Cuando abrí mi blog me reté a ser constante; sin embargo, adquirí el mal hábito de encriptarme. No quería decir lo que realmente estaba pasando, ni deshonrar o lastimar a las personas involucradas en esa vida a medias. Insinuaba, sí, que algo estaba pasando. A veces, aullaba y luego me tapaba la boca. Esa era mi otra plantilla: no podía hablar del mundo, y cuando lo hacía, era desde mí, y parcial. No me daba la cabeza para más, no tenía otro recurso. Escribía un post a la semana sobre letras, magia, entrañas, ruta, piel, historia, jardín, canto, hijas, casa, con textos tan breves que a la depresión no le alcanzaba el tiempo de servirse un café y sentarse a acompañarme junto a la computadora.

Las palabras tocan, nombran, hacen alquimia, reacomodan, transportan. Cuando migré a California, ese blog estaba impreso en una antología. Continué escribiendo, pero a mi añoranza por una vida completa se le sumaba la nostalgia de México y de interactuar con mis lectores, de enseñar, del español como cántaro. Mi vida creativa se fortaleció y así surgieron los talleres de escritura y el podcast —que más adelante fue una participación en radio—, y Usted & la Canción Mixteca (pronto, muy pronto, en su segunda edición).  Se puso bueno: a la pregunta de ¿dónde está la vida? se le sumó ¿cuál es mi lugar? y se me quebró un aullido dentro del aullido; vino el cisma y todos sus testigos estratégicos en las redes sociales. Claro que me afectó espantosamente, creo. Ya no me acuerdo. Seguí escribiendo, más o menos transparente, aferrándome a las palabras y a mis temas como a las raíces y a la apuesta de conectar.

He escrito muchos posts con el corazón, casi todos. Este es el más difícil de todos,  y, a la vez, el más gozoso.  Hace unos días firmé el contrato de mi primer trabajo de tiempo completo en trece años, mi reincorporación a la vida laboral después de la maternidad. Se me ha ido notando el tránsito del duelo y de las partes diseminadas a ir enunciando la unidad. Ese puesto me llegó cuando en vez de preguntarme pasivamente ¿dónde está la vida cuando sucede?, me puse al servicio de lo posible; cuando dejé de solicitarle a la vida que me mirara o que me compensara por el desencanto o por el dolor, pude ver el dolor de otras personas y aprecié mis privilegios. Sentí una llamada a dejarlo todo e ir ahí, hacia aplicar mi experiencia en comunicación, educación y vida creativa en beneficio de la comunidad migrante. De eso se trata mi trabajo ahora, dar desde la fusión entre lo que creo y lo que sé hacer. Diez años son buenos, muchos y suficientes años para hablar acerca de mí en un blog; hoy terminan.

Por supuesto que seguiré escribiendo, hay un tercer libro de relatos inéditos gestándose, más talleres de escritura en México, algunas entrevistas; postearé las actualizaciones, fechas y avisos en este espacio. No es una despedida, es la flor de coincidir, una planta que ustedes y yo sembramos y cultivamos juntos. Les quiero agradecer el regalo de su tiempo y de su atención. Gracias, gracias, gracias por cada uno de los comentarios, por la difusión, por su amistad, por las inspiración para seguir adelante. Con las mismas manos que usé para tapar mi boca, les mando un beso, sin ustedes hace un buen rato que el cuchillo se habría seguido de largo.

¡Hasta siempre! Reciban un abrazo de letras desde California.

                                                                                                           Michelle, Miranda, Maceta.

pd. YA SÉ que estaba increíble que fuera policía. Sí, habrá algo de eso en los relatos inéditos.

pd 2. Claro que sigo aullando, por lunática nomás.


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Recién salido del horno de letras

Usted y la cancion mixteca

De la portada: México, lugar en el ombligo de la Luna. Flor corazón. Coyoacán. Un café que deja ver las estrellas. Morir, renacer. Movimientos de serpiente con el pecho pegado al suelo. Hacer radio. Olla, caldero de historias. El cuchillo de discernir. Trece de julio, fundación; bordados sobre dos líneas de tierra fértil*.

“Usted & la Canción Mixteca¨ es mi segundo libro. Contiene textos recopilados de mi bitácora y otros tantos, inéditos. Ofrezco a mis lectores los temas que me conciernen y persiguen y emocionan: la vida cotidiana, la escritura, la maternidad, los vínculos, la naturaleza; y ahora, también: migrar.

Este es un libro auto-publicado bajo el sello de Editorial Círculo Cultural. Como cualquier proyecto independiente, su difusión requiere del doble, y hasta el triple, del entramado de las conexiones humanas; por eso, les doy las gracias adelantadas por el apoyo a mi trabajo, por su compra y por su lectura.

El lanzamiento será el día 13 de septiembre de 2014. El libro está en preventa, esa etapa de expectación que une a los lectores y a los escritores en un muégano de cosquilla. Pueden hacer su pago por PayPal, Western Union o depósito en Banamex. Comuníquense conmigo para más detalles.

“Cuando nada queda, permanecen las flores. Y la música. Todavía huele a nardos”.

* Diseño: Edgar González Castán.