Locadelamaceta

Cultivo letras, voz, y otras plantas de interior.


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Mandil azul

¡La caja! Las porciones sin desperdicio, las recetas ilustradas con fotografías y los ingredientes resaltados en negrita. Nivel de dificultad: medio. Por fin: no tener que pensar en el menú, saltarme la compra, 35 a 40 minutos de preparación; desde que hago oficina en casa mi capacidad de planear qué vamos a comer se ha ido atrofiando —he subido cinco kilos de indecisión y de cercanía con la alacena—. Con este servicio, creo, las decisiones estaban tomadas y sólo era cuestión de ser flexible con los sabores infrecuentes y poner en práctica algunas habilidades de cocina.

He transitado por varias fases y sus efectos:

Fase 1- Lave y deshoje el kale. Parta la col desechando el centro. Voltee el pescado en un sólo movimiento para que no se desmorone. Duerma la siesta de reposar el aprendizaje como en su primer día del kinder.

Fase 2- Ase el brócoli y barnice con la salsa de ajo. Añada picante al gusto. Verifique la sazón con sal y pimienta. No se entusiasme demasiado, los condimentos no son maracas.

Fase 3- Vierta una taza de agua caliente. Añada una cucharada copeteada. A fuego medio y sin tapar deje que el líquido se consuma. Las medidas tienen un propósito, si quiere que se acaben el guiso lea todas las indicaciones.

Fase 4- Pollo con pasta al pesto. Tilapia con arroz y pimientos. Pollomiento con tilapiasta y arrozesto. ¿Qué vamos a comer?—pía. Pollo pastoso, arroz apestado. Tila. Miento. Loable y teórica la idea de preparar dos recetas en simultáneo.

Fase 5- ¡La caja! (¿Y si mejor pedimos comida a domicilio?)

Fase 6- Estimado Servicio A Cliente: Creo que me equivoqué. No sé si soy nivel medio o sus recetas están muy sofisticadas para mí. Mi horno es eléctrico y no de gas: tiene leyes de universo alterno. Omitan el maridaje y enviarme aquellas que tengan indicaciones tales como «incorporar durante 7 minutos en la misma dirección sin cambiar de mano».

Deje de alimentarse creyendo que las decisiones sólo se toman una vez.

Fase 7- Brinde por esas dos recetas preparadas al mismo tiempo, tres veces a la semana y, sobre todo, por las 50 recetas que ha intentado hasta la fecha y por la repartición del trabajo que la exime de lavar las trastes. Por los siete kilos: dos más por probar mientras prepara. Y por el ratito liberado para escribir el primer texto sin tristeza en meses.